sábado, 14 de mayo de 2011

sábado 14 de mayo de 1949




14 de mayo de 1949: Quedará nacionalizado el último ferrocarril extranjero en el país: el F.C. Central de Buenos Aires

martes, 10 de mayo de 2011

Las amistades de los yanquis

La costumbre de "comprar los amigos" es la norma de los imperialistas yanquis, que todavía no han asimilado aquello de que "Roma no paga traidores" con que, veinte siglos antes, otro imperialismo se lamentaba de la triste experiencia que arroja esta inmoralidad y que evidencia que los que proceden mal terminan por sucumbir víctimas de su propio mal procedimiento. Dicen que, cuando Napoleón Primero, en 1897, ingresa a París, después de vencer a los austriacos y conquistar Italia y el Piamonte, es recibido con grandes fiestas Versailles. El concurre a las mismas invariablemente acompañado por uno de los generales ayudantes, el que mantiene una apostura tan rígidamente militar que intriga a una francesita que un día se atreve a preguntarle: mi general, ¿cómo hace Ud. el amor? El general sin perder su apostura y con gran seriedad le contesta: —Señorita, yo no hago el amor, lo compro hecho—. Siempre he pensado que a los yanquis les pasa lo mismo que al general de Napoleón: ellos no hacen amistades las pretenden comprar hechas. Es claro que como el amor del general, comprado hecho, las amistades que los yanquis compran, tienen el signo fatal del deshonor.

El General en "La hora de los Pueblos"

Las sabias y verdaderas palabras del General Juan Domingo Perón

  "El amor a la patria, como todos los amores del hombre, se siente o no se siente."

El General en "La fuerza es el derecho de las bestias".

domingo, 8 de mayo de 2011

EVITA


Y un pueblo que se llama Los Toldos, allá en el norte de de la provincia de Buenos Aires apareció bajo mi mirada. Como si fuese una maga y viese en una bola de cristal. Y la niña, de piernas flaquitas, como un terito mal alimentado, corría por el campo, iba a la escuela. Sentía el gorgoteo de su estomago con hambre. Los dedos cuidados, de uñas pintadas, señalando a su madre y a ella: es hija del pecado, la hija de Duarte, pero él no quiere saber nada. Lo bien que hace. Y Maria Eva era entonces Ibarguren. Y conoció el desprecio. La soledad del diferente. Y seguro hubo lágrimas en su almohada de niña descastada. Y un día soñó con la palabra: Igualdad. Y supo que debería andar otros caminos. Y la joven de ojos hundidos, afiebrados, y oscuros, llenó una valija de cartón y partió. Buenos Aires. Sus luces. Las pensiones. Comer salteado. Igualdad, repetía. Y fue actriz. Y nunca se lo perdonaron. Las actrices son putas. Igualdad. Y encontró a aquel hombre que no sabia le estaba abriendo las puertas de la historia. El General Juan Domingo Perón. La llamaba: Negrita. Y la Negrita sembró los sueños atesorados. Igualdad. Para las mujeres. Para los niños. Para los grasitas. Los descamisados. Mis muchachos. Los ancianos. Su pelo se volvió de trigo. Y a veces parecía una princesa de cuentos. Y las compañeras la seguían. La amaban. Las señoras de cunas de oro, las que tenían apellidos con olor a bosta, esas, esas, le daban vuelta la cara, la llamaban : La Perona. La puta. Y ella sonreía, a su lado estaba el pueblo. Sólo el pueblo salvará al pueblo, dijo y un viento de banderas se hizo eco en los cuatro puntos cardinales de la patria. Y las mujeres ganaron el voto. Y hubo niños felices. Y hospitales. Y escuelas. Y los niños debían conocer el mar y las montañas. Vacaciones obligatorias y algo nuevo que se llamó: aguinaldo. Y jubilación. Y sidra y pan dulce y navidad con juguetes. Cuiden al general, decía, cuiden al general de los traidores, repetía, ya con su rostro lívido. Y soñó con las milicias peronistas. Y de Bruselas, esa ciudad de encajes, trajeron las armas, Y ella ordenó: son para el pueblo. He venido a traer el fuego a la tierra, dijo. Y Quirón, aliado con la Sombra de La Traición la atacó, en una noche de sueño leve .Y la niña de piernitas de tero, se irguió y su voz resonó en la plaza que victoreaba su nombre: estoy impaciente por volver a la lucha. La lucha. La victoria será nuestra. Nuestra. Nuestra. Tendremos que alcanzarla, tarde o temprano. Tendremos que alcanzarla. Alcanzarla Yo sé que ustedes recogerán mi nombre y lo llevarán como bandera a la Victoria. La Victoria. Volveré y seré millones. Y será millones. Será millones, Evita, el día que alcancemos la Victoria.




ESTE TEXTO ES PARTE DE : Mariposas Rojas, Mariposas Negras (Silvia Loustau) , novela presetada en La Feria del Libro de Buenos Aires el 4 de Mayo del 2011.
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lunes, 2 de mayo de 2011

El amor es lo único que construye

Del mismo Perón, que siempre suele decir : "el amor es lo único que construye", he aprendido lo que es una obra de amor y cómo debe cumplirse.
(Evita, "La razón de mi vida")