miércoles, 9 de febrero de 2011

El General en "Cómo conocí a Evita y me enamoré de ella"


Eva, efectivamente, pasaba con mucha frecuencia la noche en su oficina 
y volvía a casa al amanecer. Yo, que de ordinario salía de la villa a la seis de 
la mañana para ir a la Casa Rosada, me la encontraba en la puerta, un poco 
cansada pero siempre satisfecha de sus fatigas. Un día le dije:
“Eva, descansa y piensa que también eres mi mujer”.
Ella se puso seria y me respondió: “Es justamente así como me doy cuenta 
de que soy tu mujer”.

1 comentario:

  1. Muy lindo. Yo esto lo leí, y si no me equivoco en "La razón de mi vida", pero contado desde la perspectiva de Evita.

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