viernes, 9 de marzo de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
Me aferré ciegamente a los hombres y mujeres humildes de mi pueblo
La mayoría de los hombres que rodeaban entonces a Perón creyeron que yo no era más que una simple aventurera. Mediocres al fin, ellos no habían sabido sentir como yo quemando mi alma, el fuego de Perón, su grandeza y su bondad, sus sueños y sus ideales. Ellos creyeron que yo "calculaba" con Perón, porque medían mi vida con la vara pequeña de sus almas. Yo los conocí de cerca, uno por uno. Después, casi todos lo traicionaron a Perón, algunos en octubre de 1945, otros más tarde. Me di el gusto de insultarlos de frente, gritándoles en la cara la deslealtad y el deshonor con que procedían o combatiéndolos hasta probar la falsía de sus procedimientos y de sus intenciones. Yo me quedé sola junto a mi coronel hasta que se lo llevaron prisionero. Desde aquellos días desconfié de los amigos encumbrados y de los hombres de honor y me aferré ciegamente a los hombres y mujeres humildes de mi pueblo que sin tanto "honor", sin tantos títulos ni privilegios saben jugarse la vida por un hombre, por una causa, por un ideal.
Evita, "Mi mensaje".
Evita, "Mi mensaje".
martes, 6 de marzo de 2012
Estoy dispuesta a seguirlo, donde quiera que vaya
Vi a Perón demasiado solo, excesivamente confiado en el poder vencedor de sus ideales, creyendo en la primera palabra de todos los hombres como si fuese su propia palabra, limpia y generosa, sincera y honrada. No me atrajeron ni su figura ni los honores de su cargo y, menos, sus galones de militar. Desde el primer momento yo vi su corazón, y sobre el pedestal de su corazón, el mástil de sus ideales sosteniendo cerca del cielo la bandera de su Patria y de su Pueblo. Vi su inmensidad, una soledad como la de los cóndores, como la de las altas cumbres, como la soledad de las estrellas en la inmensidad del infinito. Y a pesar de mi pequeñez, decidí acompañarlo. Por seguirlo, por estar con él, hubiese sido y hubiese hecho cualquier cosa menos torcer la ruta de su destino. Fue cuando le dije un día: "estoy dispuesta a seguirlo, donde quiera que vaya".
Evita, "Mi mensaje".
Evita, "Mi mensaje".
lunes, 5 de marzo de 2012
Nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas
Todo lo que me quiso brindar el círculo de los hombres en que me toca vivir, como mujer de un presidente extraordinario, lo acepté sonriendo, "prestando mi cara" para guardar mi corazón. Sonriendo, en medio de la farsa, conocí la verdad de todas sus mentiras. Yo puedo decir ahora lo mucho que se miente, todo lo que se engaña y todo lo que se finge, porque conozco a los hombres en sus grandezas y en sus miserias. Muchas veces he tenido ante mis ojos, al mismo tiempo, como para compararlas frente a frente, la miseria de las grandezas y las grandezas de la miseria. Yo no me dejé arrancar el alma que traje de la calle, por eso no me deslumbró jamás la grandeza del poder y pude ver sus miserias. Por eso nunca me olvidé de las miserias de mi pueblo y pude ver sus grandezas. Ahora conozco todas las verdades y todas las mentiras del mundo. Tengo que decirlas al pueblo de donde vine. Y tengo que decirlas a todos los pueblos engañados de la humanidad. A los trabajadores, a las mujeres, a los humildes descamisados de mi Patria y a todos los descamisados de la tierra y a la infinita raza de los pueblos! como un mensaje de mi corazón.
Evita, "Mi mensaje"
Evita, "Mi mensaje"
viernes, 17 de febrero de 2012
El sentido último de la ética consiste en la corrección del egoísmo
Difundir la virtud inherente a la justicia y alcanzar el placer, no sobre el disfrute privado del bienestar, sino por la difusión de ese disfrute, abriendo sus posibilidades a sectores cada vez mayores de la humanidad: he aquí el camino.
El General en "La comunidad organizada"
El General en "La comunidad organizada"
miércoles, 8 de febrero de 2012
Las Malvinas son Argentinas
Por aquellos años se produjo la agresión inglesa a una base argentina en la Antartida, que fue repelido por las fuerzas argentinas. Así lo cuenta Perón:
Inglaterra envió una fragata y destruyó uno de nuestros refugios. La guarnición nuestra era más bien pequeña, pero amenazando con las ametralladoras dieron a los ingleses cinco minutos para que abandonaran aquella tierra. Los ingleses se marcharon pero dejaron su bandera izada en el refugio que habían destruido y un cabo nuestro la arrancó y se la arrojó al bote que empleaban los ingleses para huir. Vino a verme el embajador británico y tuve con él una pequeña conversación más bien amistosa, en el curso de la cual me preguntó “¿Cómo van a arreglar ustedes ese asunto de la Antártida?” Le contesté : “¿Qué derecho tienen ustedes a la Antártida?” y me replicó: “La Antártida es una prolongación de las islas Malvinas”. Y fue entonces cuando yo le dije: “Sí. Eso me recuerda a un tipo que me robó un perro y al día siguiente vino a buscar el collar”.
En 1953, en ocasión de la coronación de su graciosa majestad l reina Isabel II, en representación del gobierno argentino viajó el presidente del Senado, almirante Alberto Teissaire, con una misión imposible: comprarle las Malvinas a Gran Bretaña. Como había ocurrido durante el gobierno de Rosas con la oferta presentada por el enviado Manuel Moreno (el hermano de Mariano), el gobierno inglés ni siquiera consideró la oferta porque haberlo hecho hubiera significado reconocer explícitamente nuestros derechos.
Pigna, Felipe, Lo mitos de la historia argentina 4. La argentina peronista (1943-1955), Booket, Buenos Aires, 2010, p. 305
Inglaterra envió una fragata y destruyó uno de nuestros refugios. La guarnición nuestra era más bien pequeña, pero amenazando con las ametralladoras dieron a los ingleses cinco minutos para que abandonaran aquella tierra. Los ingleses se marcharon pero dejaron su bandera izada en el refugio que habían destruido y un cabo nuestro la arrancó y se la arrojó al bote que empleaban los ingleses para huir. Vino a verme el embajador británico y tuve con él una pequeña conversación más bien amistosa, en el curso de la cual me preguntó “¿Cómo van a arreglar ustedes ese asunto de la Antártida?” Le contesté : “¿Qué derecho tienen ustedes a la Antártida?” y me replicó: “La Antártida es una prolongación de las islas Malvinas”. Y fue entonces cuando yo le dije: “Sí. Eso me recuerda a un tipo que me robó un perro y al día siguiente vino a buscar el collar”.
En 1953, en ocasión de la coronación de su graciosa majestad l reina Isabel II, en representación del gobierno argentino viajó el presidente del Senado, almirante Alberto Teissaire, con una misión imposible: comprarle las Malvinas a Gran Bretaña. Como había ocurrido durante el gobierno de Rosas con la oferta presentada por el enviado Manuel Moreno (el hermano de Mariano), el gobierno inglés ni siquiera consideró la oferta porque haberlo hecho hubiera significado reconocer explícitamente nuestros derechos.
Pigna, Felipe, Lo mitos de la historia argentina 4. La argentina peronista (1943-1955), Booket, Buenos Aires, 2010, p. 305
viernes, 3 de febrero de 2012
Ser peronista
Todo el mundo se aleja del que ve vencido.
Todo el mundo se olvida voluntariamente de él. En esto los hombres deberían ser más buenos. Todos. También nosotros, los peronistas.
Nos olvidamos de la verdad peronista que dice: "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista".
La he dicho ya antes, pero es necesario repetirla muchas veces hasta que nadie se olvide de ella y todos la cumplamos bien.
En esto debemos diferenciarnos también de la oligarquía.
Ellos se hicieron ricos y poderosos a fuerza de destruir a los demás, a fuerza de la desgracia ajena.
Nosotros no podemos ser como ellos.
Por eso tengo cuidado de atender a los amigos caídos.
Para no sentirme con alma de oligarca: egoísta, sórdida, incapaz de nada generoso.
Evita, "La Razón de mi vida".
Todo el mundo se olvida voluntariamente de él. En esto los hombres deberían ser más buenos. Todos. También nosotros, los peronistas.
Nos olvidamos de la verdad peronista que dice: "para un peronista no hay nada mejor que otro peronista".
La he dicho ya antes, pero es necesario repetirla muchas veces hasta que nadie se olvide de ella y todos la cumplamos bien.
En esto debemos diferenciarnos también de la oligarquía.
Ellos se hicieron ricos y poderosos a fuerza de destruir a los demás, a fuerza de la desgracia ajena.
Nosotros no podemos ser como ellos.
Por eso tengo cuidado de atender a los amigos caídos.
Para no sentirme con alma de oligarca: egoísta, sórdida, incapaz de nada generoso.
Evita, "La Razón de mi vida".
miércoles, 1 de febrero de 2012
La fecha de nacimiento del General
En 1895 el Estado argentino levantaba el segundo Censo de nuestra historia. [...] Mientras esto ocurría, seguramente ajena a todos estos avatares, y según la versión canónica, el 8 de octubre de aquel año, doña JUANA SOSA TOLEDO (1875-1953) daba a luz a un niño al que llamó Juan Domingo, en homenaje a sus dos abuelos: JUAN IRINEO SOSA y DOMINGA DUTEY. El General recordaría, muchos años después, que en realidad había nacido el 7 de octubre de 1893 y que su padre, MARIO TOMAS PERON, lo anotó como "hijo natural del declarante" con una demora de dos años.
Felipe Piña, "Los mitos de la historia argentina", 4, p. 11.
Felipe Piña, "Los mitos de la historia argentina", 4, p. 11.
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